¿El descanso se convirtió en un lujo que note permites?

Vivimos en una era vertiginosa. Nuestra vida parece una gran carrera contra reloj. Nos llaman y nos preguntan «¿Cómo estás?» y respondemos: «Aquí, corriendo». Y casi nos sentimos orgullosos de hablar y vivir así. Los tiempos de descanso se tornan cortos, escasos, y el sueño se empieza a alterar. Nos volvemos acumuladores de deberes, quehaceres, tareas, actividades. Y detenerse parece no ser una opción. Pero nos equivocamos.

Olvidamos nuestro diseño biológico, mental, emocional e inclusive espiritual, que es cíclico. Y responsabilizamos al entorno de haber decidido por nosotros: «Es que me toca… Es que debo… Es que me pusieron a hacer…»

Vivimos convencidos en la ilusión de no poder parar. Pero la ilusión se desvanece cuando llega la fatiga crónica, el «burnout», las enfermedades que nos obligan a detenernos, los conflictos en las relaciones, la niebla mental…

Y buscamos soluciones paliativas, no ayuda para sanar o a replantear, sino cosas que nos ayuden… ¡a seguir corriendo!

De vez en cuando conviene decirnos a nosotros mismos: ¡Basta! Detente. Y entonces, poder observar y aprender de la naturaleza y sus ciclos, de la dinámica de los complementarios: el dia y la noche, la humedad y la sequedad, el calor y el frío, la manera como entran en actividad y en quietud nuestras mascotas… Somos seres que necesitamos respetar los ciclos y los estados complementarios de la vida. Vivir en hiper – activación constante, no nos hará más productivos ni saludables, ni longevos. Todo lo contrario. Dependemos de un balance entre nuestros tiempos de actividad y nuestros tiempos de descanso para garantizarnos una experiencia vital saludable. O sobrepasaremos los mecanismos de compensación de nuestro cuerpo y acaecerán las disfunciones y las enfermedades más fácilmente.

En la naturaleza, existen los ciclos y las fases complementarias con un propósito definido. Un polo garantiza la existencia del otro y se va haciendo posible el funcionamiento de todo cuanto existe por la interacción de átomos y moléculas cargados positiva y negativamente, de las oscilaciones de nuestras hormonas, de la creación de nuevas células y la vejez y muerte programada de las que quedan atrás. Así mismo, todo nuestro ser funciona de una manera mientras estamos expuestos a la luz, activos y bajo estrés, y de otra manera muy diferente y necesaria, cuando estamos bajo el influjo de la oscuridad, de la relajación, de la quietud y del sueño. El descanso no es falta de productividad. El descanso es otro tipo de movimiento. Te invito también a ampliar tu mirada leyendo el escrito relacionado con las funciones del sueño en este mismo blog. Y recuerda que descansar no es solo dormir… Es también estar en contacto con el cuerpo, con la naturaleza, con las actividades divertidas, de placer, de esparcimiento, de expansión y de conexión.

Descansar se convirtió en un lujo, cuando debería ser como un alimento de consumo diario para nuestra mente y nuestro cuerpo. Un espacio y un tiempo nutricio, indispensable e innegociable para nosotros. Si el descanso no es algo sagrado para ti, toma conciencia de que hay necesidad de revisar tus percepciones frente a ello. Decídete a encontrar tu balance y abre tu mente a solicitar apoyo y orientación, porque no siempre es fácil hallar al inicio nuevas rutas, cuando hemos estado programados por muchos años para funcionar en las mismas rutinas, bajo las mismas creencias y con los mismas prácticas.

Como siempre, aquí estoy para acompañarte.

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Dorian • Salud para ti •

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